martes, 31 de marzo de 2009

El Calentamiento de las Manos Antes del Automasaje.

Lo primero a realizar a la hora de darnos un masaje a nosotros mismos es calentar bien las manos. Para ello, realizaremos un conjunto de movimientos y masaje por todas sus partes con la finalidad de:
  • Prepararlas para el masaje y evitar hacernos daño en ellas.
  • Aumentar su temperatura. Un masaje con las manos frías en según qué partes puede resultar bastante desagradable.
  • Tratar de evitar pequeñas lesiones y dolores.

Los ejercicios de calentamiento de las manos los vamos a dividir en dos partes:
  • Los ejercicios de muñeca.
  • Los ejercicios de dedos.

EJERCICIOS DE MUÑECA (Movilizaciones y Estiramientos).
  • Nos agarramos con una mano la muñeca de la otra y realizamos giros en un sentido (10 veces) y después en el sentido contrario (10 veces). Cambiamos de muñeca y repetimos lo anterior. Este ejercicio lo podemos realizar con los dedos estirados o cerrados.

  • Estiramos los músculos flexores de las manos (los que pasan por la palma). Para ello, abrimos la mano, estiramos los dedos y con la otra mano los llevamos hacia arriba (como en la imagen). Aguantamos esa posición unos 10 segundos, después soltamos y volvemos a repetirlo. Hacerlo de 3 a 5 veces con cada mano.

  • Estiramos los músculos extensores de las manos (los que pasan por el dorso). Para ello, dejamos floja la mano, relajada y con la otra llevamos los dedos hacia abajo (como en la imagen). Aguantamos esa posición unos 10 segundos, después soltamos y volvemos a repetirlo. Hacerlo de 3 a 5 veces con cada mano.

  • Con ambas manos a la vez. Estiramos los dedos y realizamos movimientos de rotación sobre el eje del brazo (ver foto). Llevamos las palmas de las manos hacia arriba y después hacia abajo.

  • Unimos las dos manos y entrelazamos los dedos. En esta posición hacemos rotaciones de la muñeca hacia la derecha y hacia la izquierda (ver las siguientes 4 fotos). Repetir la secuencia completa 10 veces.

EJERCICIOS DE DEDOS (Movilizaciones y Estiramientos).
  • Con ambas manos a la vez. Abrimos y cerramos los dedos.

  • Hacemos rotaciones con el pulgar. 10 veces en un sentido y otras 10 en sentido contrario.

  • Con los dedos índice y pulgar de una mano cogemos la punta de uno de los dedos de la otra mano y tiramos de forma ligera hacia fuera (con frecuencia, se oye un chasquido, es normal y no pasa nada).

  • Con los dedos índice y pulgar de una mano cogemos la punta de uno de los dedos de la otra mano y lo movilizamos haciendo pequeños circulitos. Repetirlo con cada dedo y después cambiar de mano.
  • Contamos con los dedos. El pulgar (dedo gordo) debe tratar de tocar la lleva del resto de dedos de manera consecutiva.

  • Abrimos los dedos y los juntamos como en la fotografía. Repetirlo 10 veces con cada mano.

  • Abrimos dedo a dedo de manera consecutiva (mirar la fotografía). Realizarlo 5 veces con cada mano.

  • Entrelazamos los dedos de ambas manos y los estiramos con cuidado como en la imagen siguiente. Realizarlo 3 veces, suavemente.

El masaje preparatorio de las manos lo dividiremos a su vez en dos partes:
  • Fricciones.
  • Acupresión.

EL MASAJE DE CALENTAMIENTO DE LAS MANOS.
  • Unimos ambas manos y las frotamos repetidamente, como si tuviéramos mucho frío.

  • Nos frotamos ambas manos como si nos las estuviéramos lavándo. Realizaremos fricciones por todas las manos: por delante, por detrás y por los bordes.
  • Realizamos con los dedos índice y pulgar en forma de pinza presiones sobre los siguientes puntos (ver fotografías). Los limitaremos a hacer presión con el pulgar de una mano sobre los puntos concretos señalados y, sin dejar de hacer presión, realizaremos pequeños círculos concéntricos sobre ese punto. Contamos hasta 30 en cada punto y pasamos al siguiente.

  • Finalmente, una opción es emplear bolitas de masaje, específicas para el masaje de las manos, para completar y complementar el masaje de calentamiento. Tenemos dos opciones, o tomamos una y la hacemos rodar con la otra mano por la palma y el dorso o tomamos las dos bolas y poniéndolas sobre la palma de una mano y colocando la otra mano encima la hacemos rodar por palmas y dedos.

Listo, hemos acabado el calentamiento de las manos. Ya podemos empezar a aplicarnos el automasaje. La explicación, próximamente.

miércoles, 25 de marzo de 2009

El Automasaje como Actividad de Vuelta a la Calma en las Sesiones de Tai Chi (1): Teoría.

El masaje es instintivo, cuando nos damos un golpe, inmediatamente nos frotamos la zona con la mano para disminuir el dolor. Su origen se remonta al origen del Hombre. Ya los primeros texto escritos dan testimonio de su puesta en práctica en las antiguas culturas.

La palabra “masaje” comparte la misma raíz que “amasar”. El típico gesto que se realiza para amasar la harina y hacer el pan es muy parecido a una de las técnicas de masaje; de ahí su nombre.

Una de las actividades que podemos realizar al final de las sesiones de tai chi, en la fase llamada “vuelta a la calma”, es el masaje.

Esta actividad puede realizarse por parejas o individualmente. En esta ocasión, nos centraremos en este último tipo de masaje, el auto-masaje.

El auto-masaje, es decir, el masaje que se da uno a sí mismo, en esta ocasión tiene como finalidad principal relajarnos y eliminar tensiones musculares residuales que no hemos podido disminuir a través de los estiramientos. Por tanto, primero realizamos los estiramientos y, después, el auto-masaje.

Las principales zonas a masajear serán las siguientes:

  • La cabeza: El cuero cabelludo y las sienes.
  • La cara: la frente, la zona alrededor de los ojos, los maseteros (músuclos de las mándíbulas).
  • El cuello: la zona de la nuca.
  • Los hombros y la zona alta de la espalda.
  • La zona baja de la espalda.
  • Los muslos: zona interna, delantera y posterior.
  • Las rodillas.
  • La pantorrilla: músculos sóleo y gemelos.
  • Los pies.

La duración total del masaje puede variar entre 5 y 10 minutos.

La mejor posición para aplicarnos el auto-masaje es la posición de sentados (en el suelo o sobre una silla).

Para realizar el auto-masaje vamos a combinar técnicas manipulativas del masaje occidental y oriental (digitopuntura).

Las técnicas básicas que emplearemos a la hora de realizar el automasaje serán las siguientes:

  • Fricciones: Se realizan con la palma de la mano y con los dedos estirados. Consiste en deslizar las manos por una zona amplia.
  • Amasamientos. Se realizan con una o dos manos: Consiste en coger con la mano una porción importante de músculo, tratar de separarlo del hueso y con la otra mano movilizarlo.
  • Presiones digitales (con uno o dos dedos). Consiste en apoyar y presionar la punta del dedo sobre un punto de la musculatura especialmente tenso durante unos 20-30 segundos. También podemos hacer ligeros circulitos con la yema de los dedos alrededor del punto doloroso.
  • Golpeos o cacheteos. Consiste en golpear despacio y repetidamente la zona a masajear. Se suele realizar con el canto de las manos o con la mano hueca.
  • Los vaciados. Se realizan con una o dos manos que se adaptan a la totalidad del contorno del segmento a masajear (por ejemplo, el tobillo). Con esta manipulación pretendemos favorecer la circulación sanguínea, sobre todo en los vasos de retorno venoso.

Algunos principios a tener en cuenta para el auto-masaje:

  • Para aplicar el masaje, y dadas las circunstancias, no necesitamos despojarnos de la ropa. Podemos realizar el auto-masaje perfectamente por encima de la ropa.
  • Como lo vamos a realizar por encima de la ropa, no tenemos necesidad de aplicarnos ningún tipo de aceites ni cremas.
  • Realízalo lentamente, sin prisa. La intención se refleja en cada manipulación que realizas, así que es muy importante que te centres en tratar de relajar la zona masajeada con cada una de tus acciones.
  • Ajusta las manos y los dedos a los contornos por los que se deslizan.
  • Ajusta la presión que realizar a las sensaciones que percibes, ni demasiado fuerte, ni demasiado flojo.
  • Muy importante, aplica las manipulaciones que realizas en brazos y pies en sentido ascendente, hacia el corazón. Así favoreces el retorno venoso de la sangre.

Algunos materiales complementarios que puedes utilizar para el auto-masaje son los siguientes:

  • Pelotas de diferentes tamaños y dureza, desde canicas a balones medicinales.
  • Aplicadores de masaje, acentúan los efectos beneficiosos del auto-masaje.
  • Botellas pequeñas (las de Coca-Cola) son ideales por su forma. Haciéndola rodar por la planta de los pies y por la zona posterior de la pierna (gemelos y sóleo) ofrecen sensaciones muy relajantes.

Las condiciones ambientales ideales para el automasaje serían las siguientes:

  • Lugar tranquilo, sin gente que entre y salga. Un lugar que invite al recogimiento, donde nos encontremos a gusto y seguros.
  • Luminosidad tenue. Demasiada luz no es aconsejable. Bajar las persianas un poco o cerrar las cortinas ayudan.
  • Sonido (silencio, música). “El silencio es el mejor de los sonidos”. Ahora bien, en ocasiones, poner música lenta y relajante, con el volumen bajo ayuda a relajarnos.
  • Olores (velas, incienso perfumado). También podemos enceder una vela perfumada o un varita de incienso. Las venden por doquier, y la gama de olores es muy variada.
  • Si lo necesitas, siéntate sobre un cojín para estar más confortable.

Espero que os haya gustado. Os adelanto que el próximo artículo será la 2ª parte y veremos la aplicación práctica del automasaje. Un saludo a tod@s.

sábado, 21 de marzo de 2009

La Meditación como Actividad de Vuelta a la Calma en una Sesión de Tai Chi.

(La meditación: Una actividad para el recogimiento y el reencuentro con uno mismo).

A priori, hablar de realizar meditación en tai chi suena redundante, porque el tai chi es ya sinónimo de meditación, de meditación en movimiento.

Métodos de meditación hay muchos, pero básicamente podríamos clasificarlos en dos grupos:

  • La meditación estática; por ejemplo: la que se realiza sentados (zazen).
  • La meditación dinámica; por ejemplo la que realizamos al practicar tai chi.

Sin embargo, y aún sabiendo que el tai chi es ya de por sí una forma de meditación en movimiento, en la parte final de una clase de tai chi puede practicarse también meditación estática. Varias posturas pueden adoptarse a la hora de realizar este tipo de meditación, pero las más populares son dos:

  • Meditación de pie (postura de abrazo del árbol).
  • Meditación sentada (zazen).

Teniendo en cuenta que esta actividad se realiza al final de la clase de tai chi y que pudiéramos estar ya algo cansados, me inclino por realizar la meditación sentado.

La postura zazen. Simplemente, siéntate, cruza las piernas, procura estar cómodo, la espalda erguida pero no tensa, la barbilla un poco retraida para estirar la nuca, los ojos cerrados o entreabiertos, con la mirada perdida, las manos apoyadas sobre las rodillas o en las ingles.

Mucho se ha escrito sobre cómo debe uno estar colocado para meditar correctamente: cómo estar sentado, estar de pie, de rodillas, la posición de la espalda, la colocación de las manos, la mirada, ... En mi opinión, la postura a adoptar a la hora de meditar debe cumplir únicamente este criterio: “Estar lo más cómodamente posible sentado dentro de unos márgenes posturales saludables para la espalda”. Tan desaconsejable para la salud de la espalda es estar sentado adoptando una curvatura excesivamente cifótica (en forma de “C”) por excesiva relajación, como estar sentado con la espalda super-recta trantando de adoptar una postura estrictamente correcta, por crear y originar tensiones musculares excesivas.

(Meditar sentado, en un lugar recogido y apacible, una experiencia muy gratificante).

Las condiciones ambientales ideales para meditar serían las siguientes:

  • Lugar tranquilo, sin gente que entre y salga. Un lugar que invite al recogimiento, donde nos encontremos a gusto y seguros.
  • Luminosidad tenue. Demasiada luz no es aconsejable. Bajar las persianas un poco o cerrar las cortinas ayudan.
  • Sonido (silencio, música). “El silencio es el mejor de los sonidos”. Ahora bien, en ocasiones, poner música lenta y relajante, con el volumen bajo ayuda a relajarnos.
  • Olores (velas, incienso perfumado). También podemos enceder una vela perfumada o un varita de incienso. Las venden por doquier, y la gama de olores es muy variada: eucalipto, vainilla, sándalo, etc.
  • Si lo necesitas, siéntate sobre un cojín para estar más confortable.

¿Qué hacer mientras meditamos? Depende de lo que pretendas. He aquí algunas sugerencias:

  • No pensar en nada. Todos los manuales de meditación llegan siempre a la misma conclusión, la meta de la meditación es “conseguir no pensar en nada”. Si embargo, mi experiencia me dice que cuanto más empeño pones en conseguirlo, menos problable es alcanzarlo. Así que, simplemente conviértete en un observador y deja pasar los pensamientos e imágenes por tu mente sin pararte en ellos.
  • Las visualizaciones. Consisten en imaginar situaciones reales o ficticias que nos resulten agradables. Por ejemplo: rememorar vivencias positivas del pasado o imaginar que se está en un lugar paradisiaco. Tendríamos que recrearnos en las sensaciones: colores, sabores, olores, paisajes, etc.
  • Centrar la atención sobre la respiración, procurando que sea cada vez más lenta y prolongada, tomando el aire por la nariz y expulsándolo por la boca.
  • Otra opción sería pensar en la sesión realizada: qué salió bien, qué aprendí, qué tendríamos que mejorar en la próxima sesión, etc.

Soy consciente de que la meditación es un tema serio, profundo y abierto a la investigación y al estudio, que da para escribir libros y libros (de hecho el mercado está lleno de ellos), pero no era esta mi finalidad. A lo largo de este artículo he tratado de escribir sobre la meditación como actividad dentro de la fase de vuelta a la calma en las sesiones de tai chi. He tratado de ser claro y conciso, de expresar lo que a mí me funciona y de transmitirlo por si pudiera servir a otras personas.

(Meditación de pie, en la posición de "abrazar el árbol").

Un saludo a todos-as.

viernes, 20 de marzo de 2009

Estiramientos de Tai Chi (1): Introducción, Importancia, Concepto y Tipos.

El estrés de la vida cotidiana, los malos hábitos posturales, los disgustos y tensiones emocionales... acaban por pasarnos factura. Determinadas zonas de nuestro cuerpo se tensan demasiado y, finalmente, se manifiesta en forma de dolor local. ¡Ah, cómo me duele aquí!

A mediados del siglo XX, Wallon puso de manifiesto que había una relación directa entre las emociones y el tono muscular. La vida afectiva del individuo se refleja en su estado de tensión muscular. Estados emocionales negativos (ansiedad, estrés, angustia...) tensan en exceso nuestra musculatura; en cambio, estado emocionales positivos (alegría, optimismo...) la relajan.

De otro lado, al sentarnos o acostarnos, tendemos a adoptar determinadas posturas en las que nos sentimos más a gusto. Tanto es así, que a base de repetirlas, acabamos por convertirlas en un hábito postural. Ahora bien, en ocasiones, esas posturas en las que nos encontramos más cómodos no son las más adecuadas, desde un punto de vista biomecánico. Estas posturas incorrectas acaban por desequilibrar el aparato locomotor (huesos, músculos y articulaciones). Determinadas partes de nuestro cuerpo, con el tiempo, empiezan a doler; la mayoría de las veces, el dolor se debe a un exceso de tensión muscular, pero en otras, el dolor es consecuencia de alteraciones en la estructura ósea.

Cada vez más, afortunadamente, está más extendido el hábito de cuidarse, de cuidar la propia salud. Para ello, una de las actividades que realizamos es practicar cotidianamente algún tipo de deporte o actividad física: salimos a andar, a correr, a nadar, vamos al gimnasio a hacer pesas, aeróbic... Este tipo de actividades físicas acaban por originar una tensión muscular excesiva y, con frecuencia, dolor local y temporal.

Existe un conjunto de ejercicios cuya finalidad es devolver a la musculatura la longitud normal. Realizados sistemáticamente ayudan a prevenir y paliar lesiones musculares. Son los estiramientos. Los estiramientos consiguen aliviar las tensiones musculares excesivas, devolviendo la longitud a los músculos acortados como consecuencia de la actividad física reiterada.

En una sesión de tai chi (o de cualquier otro tipo de actividad físico-deportiva) los estiramientos musculares se realizan al final. El tiempo estimado para estirar es variable, depende del tiempo disponible, de la tensión muscular acumulada, etc. Aproximadamente, viene a durar entre 5 y 10 minutos (mejor 10 minutos que 5) en una sesión de 60 minutos.

No existe una única forma de estirar. Hay diferentes métodos:
  • Métodos estáticos y métodos dinámicos.
  • Realización individual y realización por parejas.
  • Realización con ayuda de objetos o sin ayuda.
  • Métodos activos y métodos pasivos.
  • Métodos globales y analíticos.

Por cuestiones prácticas, en esta ocasión nos centraremos en los estiramientos estáticos, individuales y analíticos. Son aquellos ejercicios que se realizan de forma individual, sin la ayuda de un compañero-a, que se realizan sin desplazamiento, sobre el sitio y que van destinados a estirar los músculos de una zona determinada del cuerpo, por ejemplo: los de la parte anterior de la pierna.

[1][2][3]

Estiramientos de Tai Chi (2): Principios, Condiciones y Factores.

A la hora de realizar los ejercicios de estiramiento muscular conviene tener en cuenta los siguientes principios para la práctica:
  • Al estirar tienes que notar que al adoptar la postura el músculo tira, incluso molesta un poco, pero nunca debe doler. Si te duele, no lo estás haciendo bien.
  • Una vez ganada la posición, mantenla durante 15 segundos, después, sin ceder, avanza un poco más y vuelve a mantenerla otros 15 segundos. Suelta, relaja y cambia de lado.
  • Haz el ejercicio con ambas partes del cuerpo, con el lado derecho e izquierdo.
  • No hagas rebotes. Es lesivo. Es decir, no tenses y aflojes la musculatura de manera reiterada. Una vez ganada la posición del estiramiento, limítate a mantenerla unos segundo, pero no hagas rebotes.
  • Mientras estás realizando el ejercicio, respira y relaja la zona que estás estirando lo máximo posible.
  • Pasa de un ejercicio al siguiente de manera lenta y armoniosa, sin prisas, con cuidado.
  • Sigue un orden lógico a la hora de estirar. Por ejemplo, puedes empezar por las piernas, despues por el tronco y finalmente por los brazos (o a la inversa).
  • Dedícale más tiempo a aquellos grupos musculares o zonas corporales que sientas más cargadas y tensas. Por ejemplo, al practicar tai chi, la parte del cuerpo más solicitada son las piernas, y dentro de estas, la parte interna de los muslos (músculos abductores), la parte anterior (músculo cuádriceps) y la parte posterior del muslo (músculos isquiotibiales).

Condiciones para estirar:
  • Busca un lugar tranquilo y que te de buenas sensaciones, en el que te encuentre bien, a gusto.
  • Si lo deseas puedes utilizar música lenta y relajante para realizar los ejercicios de estiramiento y dejarte inundar por la cadencia de las notas musicales.
  • Puedes valerte de determinados materiales que faciliten la realización de determinados ejercicios. Por ejemplo: los columpios de un parque dan mucho juego a la hora de realizar los estiramientos. Podemos apoyarnos en ellos a diversas alturas y de múltiples maneras para estirar las piernas o los brazos.
  • También podemos utilizar una colchoneta sobre la que tumbarnos para realizar ejercicios de suelo. Incluso, podemos pisar descalzos en ella. La sensación de poder pisar descalzo sobre una superficie limpia y sin riesgo de pincharnos o cortarnos es muy, muy agradable.
  • La ropa debe ser amplia y flexible, que permita movernos y estirarnos sin limitaciones. Hay ropa, incluso deportiva, que por ser demasiado estrecha o rígida impide que podamos estirar con libertad de movimientos.

También debes tener en cuenta que el grado de elasticidad muscular depende de diversos factores:
  • El grado de estrés y ansiedad. A mayor tranquilidad, menor tensión muscular y mayor elasticidad.
  • El momento del día. Generalmente, recién levantados de la cama, por la mañana temprano, tenemos menos elasticidad que por la tarde.
  • La edad. A más edad, menos elasticidad. La elasticidad muscular se pierde con los años. Generalmente un niño es mucho más flexible que un adulto. La edad en que se pierde más elasticidad muscular es la adolescencia. El crecimiento óseo y el desarrollo de la masa muscular provocan una pérdidad importante de flexibilidad.
  • La experiencia y práctica sistemática de ejercicios de flexibilidad. Una persona es más flexible si, de manera cotidiana y regular, practica ejercicios de estiramientos que otra que no lo hace. Practicar ejercicios de estiramientos ayuda a conservar la elasticidad muscular.
  • Generalmente, las mujeres, son más elásticas que los hombres.

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Estiramientos de Tai Chi (3): Ejercicios.

Para finalizar esta serie de artículos dedicada a los estiramientos, te ofrezco una serie de imágenes con ejercicios de estiramientos. Están especialmente pensados para los practicantes de tai chi. En total son 20 ejercicios y están secuenciados de manera que comenzamos a estirar por la parte alta del cuerpo y vamos bajando progresivamente hasta llegar a la parte inferior.

Para saber más sobre este tema te recomiendo las dos páginas siguientes:
  • En esta página encontrarás ejercicios de estiramientos clasificados en varias categorias: músculo que se estira, segmento corporal, especialidad deportiva, y además viene la duración de cada ejercicio y cómo ha de realizarse.(http://www.estiramientos.es/).
  • Esta otra dirección web presenta una serie de fotografías de estiramientos sacados de un libro. Explica cómo se realiza cada ejercicio y está en castellano.(http://taichinan.blogspot.com/2008/12/estiramientos-esenciales.html).

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