martes, 30 de diciembre de 2008

Tai Chi: Estética vs Eficacia.

( ¿De qué me sirve hacerle a un atracador "la pose de la grulla" si después consigue robarme, romperme la cara o algo peor?).

El tai chi es agradable a la vista, estéticamente hablando. Al observar a una persona practicando tai chi de cierto nivel uno se queda maravillado, obnubilado, por la gracia de los movimientos realizados. Ahora bien, después de esta primera ofuscación, uno puede llegar a preguntarse si tanto movimiento hermoso es también eficaz de cara a afrontar una posible disputa, enfrentamiento o combate. He aquí la cuestión: ¿estética o eficacia?

¿De qué sirve tanto movimiento bonito si, luego, a la hora de la verdad, no puede llevarse a la práctica en una situación de combate? Si el tai chi se pierde en lo estético, entonces deja de ser un arte marcial para convertirse en una especie de “danza” o representación teatral. Por tanto, la aplicación marcial de cada movimiento debe ser tenido muy en cuenta.

Ahora bien, ¿es posible un arte marcial que además de eficaz en el combate sea estéticamente hermoso? En mi opinión, lo estético en un arte marcial debe ocupar siempre un segundo plano. Lo primero es servir de defensa personal. Lo tengo claro. De poco me sirve que le haga “la pose de la grulla” al atracador si consigue romperme la cara, robarme o algo peor.

El tai chi chuan es un “arte marcial”. Por tanto, os aseguro que, aunque estéticamente sea agradable de ver, también es eficaz como defensa personal. De hecho, imagino que nunca, jamás, nadie pretendió que el tai chi fuese simplemente un conjunto de movimientos y posturas bonitas. Estoy convencido de ello. Cuando se conoce bien el tai chi, cuando se conoce el fundamento de cada una de las posturas y movimientos, uno sabe lo que hace.

Las formas del tai chi, cada una de las secuencias de movimientos que vemos realizar a los practicantes en los gimnasios o en los parques de todo el mundo son tablas que, a modo de síntesis, resumen lo mejor del estilo de tai chi al que pertenecen. Las formas tienen una finalidad didáctica (de enseñanza-aprendizaje), en cada una de ellas queda grabado para la memoria y de generación en generación la esencia del estilo de tai chi practicado.

Por tanto, repetir una y otra vez el conjunto de secuencias de movimientos hasta aprender una forma completa no es suficiente. Es necesario, imprescindible, además conocer muy bien la aplicación marcial de cada postura y movimiento. Sólo así se consigue pasar de ser un bailarín a ser un buen artista marcial. ¡Ojo! no utilizo aquí el término “bailarín” en sentido despectivo, simplemente lo hago para dejar clara la idea anterior. A los bailarines los respeto y admiro su arte. Quede claro.

Y tú, ¿qué piensas de todo esto?

lunes, 29 de diciembre de 2008

El Mejor de los Maestros de Tai Chi.

(El anciano pinta de futbolista no tiene, no).

El origen del tai chi se pierde en el remoto pasado y proviene de tierras lejanas, del lejano oriente, de China. Los mejores maestros en este arte son chinos; ellos son los que, de verdad, saben de esto. Los demás, solemos pensar, somos tan solo simples aficionados. Por más que queramos y nos esforcemos jamás les llegaremos a la suela de los zapatos. Además, estos grandes maestros nunca enseñan determinadas enseñanzas prohibidas. Estos contenidos secretos están destinados únicamente a los alumnos-as más aventajados y allegados al maestro. Por tanto, nosotros, los practicantes occidentales, tenemos de antemano la batalla perdida; jamás llegaremos a ser como ellos. Y así, seguimos practicando tai chi, resignados.

Esta es la idea que tienen muchos practicantes de tai chi influidos, indudablemente, por determinadas películas de cine de artes marciales. No seré yo quien diga que tal idea es falsa, porque considero que algo de sentido sí tiene. Pero también me doy cuenta que esta idea de que sólo los chinos saben de tai chi no me ayuda en nada, más bien lo contrario, me desanima para seguir haciendo lo que hago: practicar tai chi siempre que puedo. Por tanto, elijo ser optimista y buscarle a todo esto un sentido más positivo.

Practico tai chi a diario porque me gusta lo que hago y porque disfruto, también porque con el paso del tiempo avanzo y domino cada vez mejor lo que hago. Que me gustaría tener como maestro a un fuera de serie chino que me enseñara secretos de este arte, ¡claro! Pero como soy realista, acepto lo que tengo y sigo adelante. Además, os diré un secreto: disfruto mucho más con los logros que alcanzo por mi mismo que los que alcanzo con la ayuda de los demás. Una cosa más, lo que uno aprende por si mismo, aparte de valorarlo más, nunca lo olvida.

Hay otro aspecto muy interesante en esto de ser uno su propio maestro. Es posible que al practicar libremente, sin seguir un estilo de tai chi concreto, y sin más brújula que la propia inspiración del momento y mi capacidad para crear, pensar e inventar, algunos consideren que lo que hago no es, exactamente, “tai chi”. Bueno, quizás tengan razón, pero si esto no es tai chi, a mí me lo parece. Además, y esto sí que es importante, a mí me sirve y me llena por completo. ¿De qué sirve practicar un determinado estilo de tai chi, de kung fú, o de cualquier otra forma de lucha si no te llena ni te acaba de convencer?

Ser mi propio maestro tiene una ventaja más, me ofrece la oportunidad de adaptar cada ataque, cada defensa, cada uno de los movimientos que realizo a lo que considero es más correcto y oportuno en cada caso. Por tanto, le estoy dando un toque personal cien por cien.

Asi pues, amigo, no te aflijas por no tener al mejor de los maestros de tai chi, quizás, sólo quizás, no te hayas dado cuenta de que tú eres el mejor de los maestros que jamás encontrarás.

domingo, 28 de diciembre de 2008

El Tai Chi como Camino para Aprender a Vivir.

Los años, la reflexión y la experiencia en la práctica del tai chi y otras artes marciales (wu-shu) me ha aportado una concepción del mundo que nos rodea un tanto atípica y curiosa.

Por ejemplo, en el terreno en el que andamos ahora, la visión que comúnmente se tiene del atacante-adversario suele ser la de una persona con una constitución física determinada (altura, peso, fortaleza, etc), con una cara caracterizada por unos determinados rasgos (color y longitud del cabello, facciones más o menos angulosas, etc). La concepción que yo tengo en este caso del adversario no es tan concreta, es más abstracta, más general. Para mi, todos los adversarios son iguales, lo importante no son sus características físicas sino algo que está un poco más allá. Yo veo al atacante como una fuerza negativa. Es negativa porque trata de hacerme daño o destruirme. En este sentido, el buen luchador será aquel que sea capaz de repeler y hacer frente hábilmente a este tipo de energía negativas.

A nivel más global, la realidad que nos circunda está compuesta por energías/fuerzas de tres tipos:
  • Positivas: Van a nuestro favor. Por ejemplo, la ayuda o el apoyo que recibimos de un amigo/a en un momento dado.
  • Negativas: Van contra nosotros. El ejemplo del adversario representa perfectamente este tipo de fuerzas.
  • Neutras: No nos afectan ni positiva ni negativamente.

Así pues, desde este punto de vista, las personas pueden clasificarse en función de la habilidad o torpeza con que hacen frente a este tipo de fuerzas. Bien pensado, las artes marciales en general, y el tai chi en particular, es un camino para aprender a lidiar con los vaivenes de la vida.

Hay otras artes, como el toreo, que representan muy bien la idea que he tratado de expresar aquí. El torero representa al buen luchador y el toro, la fuerza negativa. La vida del torero depende de su maestría en el manejo del capote para deshacerse de los ataques (embestidas) del toro (fuerza negativa).

Ya el símbolo del Taoismo (yin-yang) representa el origen del cosmos como una fusión de energías de distinto signo. Por tanto, cuanto he escrito anteriormente no es nada nuevo, aunque lo parezca.

El Tai Chi y los Problemas de Espalda.

(El tai chi es un medio muy eficaz para prevenir y curar algunas de las dolencias más comunes de la espalda).

El tai chi contribuye eficazmente en la toma de conciencia de la postura correcta y, por ende, ayuda a desarrollar la capacidad para darnos cuenta de si la espalda está correctamente alineada o no en las diversas actividades que llevamos a cabo a diario.

En este sentido, el tai chi es un medio muy adecuado para prevenir y tratar de paliar los posibles síntomas derivados de algunas de las patologías más frecuentes de la espalda que pudieran cursar con dolores y molestias temporales o crónicos.

El tai chi como forma de gimnasia suave contribuye a la movilización general de la espalda de manera controlada. La lentitud con que se realizan los movimientos y la insistencia en adoptar posturas correctas (espalda erguida pero relajada) ayudan a la alineación equilibrada de las diferentes zonas de la columna vertebral (zona cervical, dorsal, lumbar y sacra).

La aplicación adecuada de la energía en la realización de movimientos partiendo del abdomen y distribuyendose desde aquí hacia el resto de segmentos corporales (brazos y piernas) disminuye la posibilidad de sufrir problemas de espalda derivados de esfuerzos inadecuados.

Así pues, el tai chi es un medio muy válido para prevenir y curar determinados problemas de espalda, siempre y cuando se realice bajo la supervisión de un equipo de personas con conocimientos suficientes en la materia (médicos, fisioterapeutas, etc).

¡Ah! Recordad: Regla de oro: “No agravar más el problema”. Si no estás seguro de lo que vas a hacer, mejor no lo hagas.

sábado, 27 de diciembre de 2008

Los Pies en el Tai Chi.

(Los pies son tu sustento. ¡Cuidalos!).

Los pies juegan un papel especial en la práctica del tai chi. Los pies nos ponen en contacto con el suelo y deben soportar el peso de nuestro cuerpo adaptándose en todo momento a las irregularidades de la superficie que pisamos.

Por ello, los pies deben despegarse lo menos posible del suelo, procurando estar en contacto con la superficie el máximo tiempo posible. Así, al movernos, lo pies deben ir a ras del suelo, como temerosos de perder su contacto. Además, cada paso debe darse con sigilo, como si no quisieramos ser descubiertos por alguien.

Las sensaciones plantares percibidas por los pies nos indican si estamos en posición estable o inestable. Juegan un rol muy importante en el mantenimiento del equilibrio. Indudablemente, unas superficies favorecen más que otras el equilibrio, por ello, es necesario practicar tai chi en superfiecies diversas. Con ello, favoreceremos que nuestros pies se adapten mejor a distintos suelos, superficies, niveles de adherencia-deslizamiento, etc.

Los pies deben estar protegidos, sobre todo si se practica tai chi en una superficie al aire libre. Ahora bien, el calzado debe reunir unas cualidades especiales. El mejor calzado para practicar tai chi es el de suela fina, pero rígida. A mí me va bien las zapatillas de fútbol-sala. Me aporta la sensibilidad justa para saber qué estoy pisando. Y es que cuando más fina sea la suela, mayor es la sensibilidad para sentir la superficie del suelo. ¡Ojo! una suela demasiado fina y blanda puede ocasionar problemas en los pies al facilitar que se claven en la planta piedrecitas, espinas y otros objetos no deseados.

José María Abascal (atleta español de los 80) sosteniendo sobre sus manos unas zapatillas deportivas decía en un anuncio de televisión: “Este es mi sustento”. Recordad que vuestros pies son vuestro sustento, os sostienen y os mantienen sobre el suelo, es necesario cuidarlos y protegerlos. Y si no, responde a esta pregunta ¿qué pasa cuando al andar se mete una simple china en tu zapato?

Las Manos en el Tai Chi.

(Las manos son como puertas, por ellas entra y sale la energía).

En el tai chi el cuerpo y la mente van de la mano, unidos. En el tai chi todas las partes del cuerpo forman un conjunto integrado y coordinado. Pero las manos en el tai chi son vitales, muy importantes. Las manos son especialmente sensibles.

El grado de tensión-relajación de las muñecas, de las manos y de los dedos, la unión-separación de los dedos, la mayor-menor concentración en la palma o en el dorso, en uno o varios dedos hace que las sensaciones al practicar tai chi sean más o menos fuertes.

Las manos son como puertas, por ellas entra y sale la energía. Objetivamente, esto no es demostrable, pero subjetivamente así es como yo lo siento. Al practicar tai chi, a través de las manos, percibo sensaciones más fuertes que con el resto del cuerpo. Son las antenas del cuerpo. En ocasiones es una sensación agradable como de hormigueo, en otras es una sensación de gran fuerza en ellas...

Practicando tai chi he tenido ocasión de experimentar como si las manos (y por extensión el resto del cuerpo) se difuminaran en el espacio que me rodea y ya no tuviera manos. Las manos sólo son un canal por el que la energía va y viene, fluye. Cuando tengo estas sensaciones entonces sé que estoy haciéndolo bien y disfruto.

El tai chi es como un hermoso velero que nos da la oportunidad de navegar por un misterioso, pero real, océano de energía que podemos tocar con las manos. ¿Y tú has sentido algo parecido al practicar tai chi?

jueves, 25 de diciembre de 2008

Tai Chi: Sensibilidad y Consciencia.

(El "empuje de manos" desarrolla la capacidad para conectar con el adversario).

En un mundo como el nuestro: efímero y donde la información, aparte de ser super-abundante, queda obsoleta de un día para otro, donde las prisas y el reloj parecen marcar un ritmo de vida que a medio-largo plazo resulta ser patológico (nerviosismo, estrés, falta de sentido), el tai chi resulta de un poder terapéutico clave.

El Tai Chi es un medio excepcionalmente adecuado para desarrollar en el practicante un aspecto tan deseable y enriquecedor como es “la sensibilidad”.

Por “sensibilidad” entiendo la conexión con uno mismo (con su cuerpo y con su mente), con el medio que le rodea (factores atmosféricos y medio físico) y con los demás.

El tai chi es una forma de defensa personal especialmente delicada y sutil. Basta con observar a un practicante de tai chi de cierto nivel y experiencia para comprenderlo. ¡Es tan obvio que salta a la vista! Esta sutileza dice mucho de sus múltiples y ancestrales creadores. No pudo ser gente tosca, burda o basta; al contrario. Tuvieron que ser gente refinada, educada y sensible.

Un aspecto fundamental en la práctica del “empuje de manos” es conectar con el adversario, con su fuerza y energía, con la estabilidad de su postura para desequilibrarle. He aquí un ejemplo claro de “conexión con los demás”.

Cuando practicando tai chi al aire libre somos conscientes de los ruidos de nuestro alrededor, de la temperatura o del viento que envuelve y acariacia nuestro cuerpo, estamos conectados con nuestro entorno.

Finalmente, cuando somos conscientes de nuestro nivel de energía corporal, de nuestro estado de ánimo y del propio grado de alerta, entonces estamos conectados con nosotros mismos.

Con la practica seria y sistemática del tai chi uno se torna más sensible, sus sentidos se agudizan, se abren y amplifican tanto hacia adentro como hacia afuera de sí mismo.